Al final, el comienzo - Por Sebastián Walch Abete
Si es que yo me pusiera a escribir de nuevo, aprendería por el final. Como si el final fuera el comienzo de algo supuestamente efímero, como la vida de una mariposa. Al final es donde está la belleza.
Al final es donde puedo remover y comprender todo lo que fue, en algún momento, llamado comienzo. Porque el final parece revelar el valor de aquello que termina. Como si recién cuando algo se va pudiera mostrar lo que verdaderamente era.
Eso debe ser la libertad de un ser imaginario: elegir dónde vivir. Y vos, al final, elegiste vivir en mi imaginación. Elegiste quedarte en ese lugar invisible donde todavía existís cuando pienso, recuerdo o escribo.
Porque al final la imaginación es mía.
Y recién ahora estoy comenzando por el final.

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