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Mostrando entradas de mayo, 2026

Renacer, por Sol Rey

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  Renacer Sol Rey Toda encrucijada exige una pequeña traición: la traición del camino que no será recorrido. Son las puertas que se cierran de repente; algunas, por voluntad propia, y muchas otras, sin opción. ¿Es posible desviarse cuando se llega a un punto donde el sendero se bifurca? Ambos caminos parecen inciertos, similares; aunque uno de ellos siempre se siente más seguro o conocido. Tal vez esos senderos no existan, y sea un acantilado el que sorprenda a los pies cansados de tanto andar. Un abismo aterrador, pero a su vez prometedor; una nueva vida que despierta junto a quien la encuentra, luego de haber dormido demasiado tiempo bajo la tierra. Algunos se atreven a dar el salto. Otros prefieren la costumbre y la comodidad de la certidumbre. La mitad de los que saltan al vacío, paradójicamente, ascienden al cielo; la otra mitad desciende a las tinieblas. Aunque nunca es tarde para volver a saltar. Después de todo, hay caídas que son iniciaciones disfrazadas. Los antiguos decí...

Era el amor, Fernando Gutiérrez Almeira

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 Era el amor Fernando Gutiérrez Almeira Conservábamos bellos recuerdos de nuestra etapa de enamorados. Infinidad de veces nos sentábamos juntos en el cine para ver películas que a él le gustaban especialmente, como La mosca, con Jeff Goldblum, o Top Gun, con Tom Cruise, cuya banda sonora aún hoy me estremece. Cada verano visitábamos un balneario distinto; la mayoría de las veces íbamos a La Paloma, su favorito, y otras tantas a Piriápolis, donde yo me sentía más a gusto. Ya entonces nuestras diferencias eran evidentes, pero esa fuerza inexplicable que nos unía impedía que surgiera la más mínima discusión. Nos casamos casi sin pensarlo y construimos juntos nuestra casa en Solymar. Estaba más cerca de su trabajo que del mío, pero a mí me conformaban la cercanía del mar y el aire más limpio que el de Montevideo. Durante muchos años, nuestros horarios laborales no coincidieron y apenas nos veíamos de lunes a viernes. Los fines de semana nos devolvían una cercanía que él ansiaba más qu...

26 de mayo, Día Nacional del Libro, por Brenda Castro

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 26 de mayo, Día Nacional del Libro por Brenda Castro Martes 26 de mayo de 2026, departamento de Canelones, Uruguay. Para las personas que amamos la escritura, los libros y su lectura, cada 26 de mayo se convierte en una esperada instancia de celebración, en una bella excusa para compartir esta pasión y poner en valor el preciado universo de las letras que nos sigue conectando con una de las expresiones más auténticas de libertad: «Parecen dibujos, pero dentro de las letras están las voces. Cada página es una caja infinita de voces» 1 ¿Por qué 26 de mayo? En Uruguay, el Día Nacional del Libro se celebra el 26 de mayo con motivo del aniversario de la primera biblioteca pública del país, fundada en el año 1816: la Biblioteca Nacional. Un año antes, Dámaso Antonio Larrañaga, planteó a través de una carta al Cabildo, la necesidad de crear una biblioteca pública a la que pudiesen concurrir todas las personas que quisieran acceder al conocimiento a través del contacto con los libros. ...

Pulso de vida, Jazmín Villarino (Nollaig Murray)

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 Pulso de vida Jazmín Villarino Existo en forma fractal Soy latido De todo lo que es Movimiento y quietud tac tac Rugido qué va y viene Viento, mar, vida Muerte   Tiempos que pasan Por encima y debajo Y a través de inmensidades e instantes pequeñisimos de historias Amores, latidos... tac tac   Silencio   deseo Y grito dolor Aromas   sexo   Siento... Tomo forma y vuelvo a rugir Tomo otra forma, me enrosco   Y otra, y ese viento mece   fuertemente algo en mi... son alas, plumas, visión desde la altura ...     Nazco   repetidamente Semilla, mujer, río... Ahora, toco con un dedo el sol, Ahora, soy abismo atravesando el mar más profundo Siento el latido de la tierra tac tac Horizonte, equilibrio El tiempo y la eternidad me miran Siento su mirada   Quiero entonces rugir, de nuevo Felino, corazón de águila, insecto, soniditos pequeños   Pezuña, aullid...

Ser un pez, Jazmín Villarino (Nollaig Murray)

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 Ser un pez Jazmín Villarino Vuelvo hacia atrás, a la memoria primigenia, balbucea el origen...   En el principio fue la humedad Orgasmo cósmico Vida Vida, vida Vidas naciendo del agua lluvia lluvia lluvia, ríos, mares...   Una fuerza me empuja al abismo líquido Húndome Y   ¡Zas! El hachazo de sal en la nuca Se deshace mi nombre en el gran vientre de la madre   El Mar me reclama y bautiza mis entrañas Entrega Pulso, solo pulso animado de sal Húndome. Ya no imagino: soy el pez que me falta   Aire licuándose Burbujeo oxígeno a mi alma …Glub   Llego a mi memoria de pez...   Soy vida y la vida es en mí- soy agua y el agua es en mí Feto de plata en el vientre del Océano columna de látigo y transparencia espasmo de aleta, este agradecer de limo y sal.   El tiempo es ahora no es lineal Y ante la inmensidad del elemento se rinde aquel lenguaje humano... se vuelve mar ...

Los zapatos que corrían solos, José Luis Perera

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 Los zapatos que corrían solos José Luis Perera La primera vez que Hassan oyó la sirena, pensó que la ciudad estaba cantando. Era un sonido largo, triste, que subía por las calles. Tenía siete años y una costumbre: cuando no entendía algo, inventaba una explicación mejor. Así que decidió que la sirena era una canción que cantaban los edificios cuando tenían miedo. Bajaron las escaleras junto a otros vecinos. El sótano olía a humedad, jabón viejo y papas guardadas mucho tiempo. —¿Cuánto dura la canción? —preguntó Hassan. Mamá lo miró un segundo. Le acomodó el cuello del abrigo. —Lo que tenga que durar. Eso tampoco explicaba nada. En el sótano había sillas desparejas, cajas de herramientas y una lámpara amarilla que parpadeaba. Hassan se sentó sobre una bolsa de arroz y apoyó la oreja en la pared. Sentía vibraciones lejanas, golpes sordos, como si gigantes caminaran encima de la ciudad. —Están peleando otra vez —murmuró alguien. Hassan pensó en gigantes de humo empujándose entre las...

El amor y la línea de 5 - Por Sebastián Walch Abete

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 F ilosofía, nostalgia y la búsqueda de lo perdido. En la Diagonal del Olvido, donde la cantina del Roberto FC es testigo de grandes encuentros, leyendas intemporales se agolpaban cerca del mostrador. Al eco del grito "la vuelta la vamos pagando de a uno", comenzó el banquete. Iban a debatir sobre los misterios del amor y el empate sin goles contra Corea en 2022. ¿Cómo podía justificarse jugar con línea de 5 ante los coreanos? Era el interrogante latente. Entre los presentes: Mr. Johnson, primer presidente del club; Vicente Mastandrea, capitán emblemático; Obdulio Maldonado, DT del club; Sócrates, Aristófanes y el Cantinero Mudo. Cada uno con una perspectiva singular sobre el amor y su inevitable conexión con el fútbol, y una injuria preparada para la impensada línea de 5. Sócrates, filósofo tardío y perpetuamente distraído, entró tarde, como de costumbre, y su presencia envolvió el lugar en un halo de reflexión. Vicente Mastandrea, el primero en alzar la voz, lanzó: "Cu...

Madre_Final, por Ingrid Volpi

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 Madre_Final Ingrid Volpi La primera vez que vi la imagen, pensé que era un error de compresión. Era una foto vieja, subida a un foro muerto sobre restauración digital. El archivo se llamaba “madre_final2.png”. No tenía descripción, ni comentarios, ni fecha. Solo la imagen. Mostraba a una mujer sentada frente a una ventana. Nada raro… salvo por la cara. No estaba borrosa. Estaba… mal. Como si el rostro hubiese sido reconstruido por alguien que sabía lo que era una cara humana pero nunca hubiera visto una real. Los ojos demasiado altos. La sonrisa desplazada unos centímetros hacia la izquierda. La piel lisa, sin textura. Y aun así, la imagen transmitía algo insoportable: tristeza. La cerré enseguida. Esa noche soñé con la foto. No exactamente con la mujer. Soñé con el cuarto. La ventana. El ángulo. Una lámpara apagada en el rincón. Y una voz que decía: —Todavía no está terminada. Desperté transpirando. Dos días después, el post desapareció. Intenté buscarlo otra vez. Nada. Ni caché,...

Verde Fortuna (2 de 3), Fernando Gutiérrez Almeira

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 Verde Fortuna (2 de 3)  Fernando Gutiérrez Almeira      Los necrófagos me percibieron en cuanto di el primer paso. Era hora de disparar. Los fogonazos plasmáticos empezaron a cruzar el aire, golpeando carne reseca, reventando cabezas, desintegrando cuerpos. Nunca me habían incomodado los necrófagos hasta que tuve que enfrentar los de este mod endiablado. Algunos corrían a cuatro patas como bestias, algo que no se correspondía con su comportamiento esperado y me costó acostumbrarme. Otros, aunque pocos, mostraban dientes protuberantes, casi inhumanos, lo que me hizo pensar en una mutación rara, desconcertante. No me atemoricé; era solo una oportunidad de experimentar algo nuevo. Al contrario, las sorpresas me resultaron adrenalínicas.      Avanzar al principio no requirió esfuerzo. Todos, sin importar forma o conducta, eran fáciles de aniquilar y se movían con la suficiente torpeza como para exterminarlos sin pausa. Recorrí largos y amplios pasill...

¿Por qué?, por Diana Fajardo

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 ¿Por qué?                             Por Diana Fajardo                 Johana May era aquella joven de belleza arrebatadora, trabajadora, inteligente, curiosa y servicial. Su cabello castaño largo caía como una cascada sobre sus hombros, y sus ojos café guardaban profundidades que parecían susurrar secretos del alma. Vestía con elegancia un largo vestido rojo y blanco que realzaba su figura casi de modelo, otorgándole un aura dulce y femenina. Su sonrisa iluminaba hasta las sombras más oscuras, y en su mirada se percibía un alma pura, de una dulzura e inocencia casi celestial. Para Joaquín, Johana no era solo una mujer: era la perfección que el destino le presentaba en carne y hueso.   Se conocieron once meses atrás en un restaurante de Kiyú, San José. Desde su primera mirada, un lazo invisible e irresistible los unió, y desde entonces intercambiaron número...

Apócrifos de Platón - Por Sebastián Walch Abete

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En un pasaje atribuido a Platón , hallado —según dicen los sacerdotes de Sais— entre papiros ennegrecidos por el humo del incienso y el paso del tiempo, se relata lo siguiente: El gato: ¿dios enmascarado o demonio benévolo? Cuando abandoné Atenas y navegué hacia las tierras negras del Nilo, deseoso de aprender aquello que los egipcios dicen conocer desde antes que los helenos soñaran con la filosofía, creí encontrarme con hombres sabios. Y en verdad los hallé. Pero descubrí algo aún más extraño: animales ante los cuales incluso los hombres sabios inclinaban la cabeza. No hablo del ibis ni del cocodrilo sagrado, sino del gato. En Egipto, el gato no camina como criatura sometida, sino como un rey desterrado que recuerda todavía su antiguo trono. Se desliza entre columnas y mercados sin pedir permiso a nadie; entra y sale de las casas como quien visita territorios propios. Los hombres le ofrecen leche, pescado y refugio, pero jamás obediencia verdadera, porque nadie puede mandar sobr...

Verde Fortuna (1 de 3), Fernando Gutiérrez Almeira

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 Verde Fortuna Fernando Gutiérrez Almeira      Había jugado a Fallout: New Vegas cinco veces y no me hartaba. Al contrario, mi fanatismo crecía con cada partida. Para alimentarlo, después de agotar todas las expansiones, me sumergí de lleno en un modding minucioso, obsesivo. Fue entonces cuando, en una página de fans que ya no existe, encontré un archivo de 814 KB sin reseñas ni changelog llamado nv_goodsprings_extra.esp.      Casi no me quedaban pruebas por hacer cuando lo incorporé a mi sexta partida. La única descripción que traía era: “Only loads at 38. Only if plasma is drawn” . El usuario que lo subió no había usado ícono ni nickname ; se mantuvo anónimo, sin posible rastreo. La intriga me rondó la cabeza hasta que por fin alcancé el nivel 37. Por el nombre del archivo, ya imaginaba que tenía que volver a Goodsprings y alcanzar allí el nivel 38. Grindeé un buen rato matando escorpiones en las cercanías, luego hice un viaje rápido a Freeside ...

Slenderman Multiplayer, por Sol Rey

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 Slenderman Multiplayer por Sol Rey No pudo recordar con exactitud el momento en el que su tormento había comenzado. Siempre había sido una persona rara, o al menos así era descrita por sus compañeros en la secundaria. Aunque siguió algunas modas para encajar temporalmente, no podía evitar aburrirse ante las conversaciones superfluas de sus congéneres. Durante las horas de clase, su mente vagaba por el laberinto de internet, ya que hacía poco había conseguido su primer teléfono móvil y dedicaba horas a descubrir las múltiples fuentes de información esparcidas por la web. Le hubiera gustado hablarle a sus amigos sobre todas las historias que leía a diario. Se había aventurado en blogs de todo tipo, descubriendo primero historias reales y luego ficciones, a través de comentarios y posteos que parecían casuales y que pocas veces podría haber encontrado en un libro. Sus días cambiaron cuando descubrió el creepypasta: historias de terror subidas a internet como si fueran reales. Ya ju...