Slenderman Multiplayer, por Sol Rey

 Slenderman Multiplayer


por Sol Rey


No pudo recordar con exactitud el momento en el que su tormento había comenzado. Siempre había sido una persona rara, o al menos así era descrita por sus compañeros en la secundaria. Aunque siguió algunas modas para encajar temporalmente, no podía evitar aburrirse ante las conversaciones superfluas de sus congéneres. Durante las horas de clase, su mente vagaba por el laberinto de internet, ya que hacía poco había conseguido su primer teléfono móvil y dedicaba horas a descubrir las múltiples fuentes de información esparcidas por la web.

Le hubiera gustado hablarle a sus amigos sobre todas las historias que leía a diario. Se había aventurado en blogs de todo tipo, descubriendo primero historias reales y luego ficciones, a través de comentarios y posteos que parecían casuales y que pocas veces podría haber encontrado en un libro. Sus días cambiaron cuando descubrió el creepypasta: historias de terror subidas a internet como si fueran reales.

Ya jugaba juegos descargados de foros raros, experimentales o de horror indie, pero ninguna historia o personaje había capturado tanto su atención como Slenderman. Pasó una noche entera leyendo relatos sobre la figura alta y sin rostro, cuyas extremidades medían alrededor de un metro, y merodeaba por bosques, al acecho de su próxima víctima. Leyó e imagino tanto, que aquella figura comenzó a acompañarla durante sus sueños. Nunca estaba allí realmente; sin embargo, podía sentir su presencia, como si la observara desde algún sitio demasiado cercano.

Durante el día, lo dibujaba en sus cuadernos, con dos brazos y piernas larguísimas, tan largas que nunca terminaba de dibujarlas porque se quedaba sin papel. Cuando regresó a su casa ese día, se dijo que necesitaba un pasatiempo más vivido. Se había cansado de leer tanto y ahora quería experimentar aquella vivencia, intensificarla.

Muchos de los juegos que jugaba eran de una sola vida. Slenderman la perseguía por un bosque y, cuando la encontraba o acorralaba, ella moría. Nada extravagante. Hasta que un día encontró el juego Slenderman Multiplayer. No había sido por casualidad; había estado preguntando en distintos foros y blogs. Fue un usuario extraño quien se lo recomendó. En su perfil había una foto sin rostro.

En su primera partida conoció a las cinco personas con las que continuaría jugando en el futuro. La partida duró dos horas que se desvanecieron en cinco minutos. Todo había sucedido demasiado rápido, pero también lento, porque el jugador que obtuvo el rol de Slenderman era algo torpe para encontrar a los demás.

Decidieron jugar una segunda partida, y luego una tercera; y cuando despuntó el alba, sus ojos estaban hundidos en una compota lagañosa y ojerosa. Se sintió arrastrada por las calles de la ciudad para cumplir sus deberes, pero su mente permanecía en aquel bosque neblinoso y opaco; su visión se perdía entre los árboles, que a veces parecían brazos o piernas.

Esa misma noche, por primera vez, le tocó ser Slenderman. Su ambición y agilidad la llevaron a encontrar a todas sus víctimas en menos de media hora. Sintió que aquella experiencia era mucho más estimulante, así que comenzó a esperar ansiosamente cada oportunidad de volver a ser Slenderman. Sin embargo, el rol era asignado al azar y no pudo obtenerlo otra vez. Frustrada, decidió irse a dormir temprano.

Pero continuó jugando en sus sueños.

Allí era Slenderman una y otra vez. Las imágenes se tornaron demasiado nítidas, incluyendo elementos que no aparecían en el juego, como la sangre. La noche siguiente, algo extraño sucedió: tuvo la oportunidad de ser Slenderman durante tres partidas seguidas, algo que nunca habían experimentado hasta ese momento.

Jugó hasta desfallecer sobre su escritorio, pero al día siguiente algo había cambiado. Comenzó a notar todas las hojas esparcidas por el piso de su habitación. ¿Había hecho ella todos esos dibujos?

Para su sorpresa, nadie se acercó a hablarle ese día, como si fuera invisible, aunque notó algunas miradas de susto y desconcierto en las personas que usualmente la veían pasar. La gente pensaba que estaba enferma, aunque en su interior se sintiera bien.

Cuando llegó a su casa, decidió mirarse en el espejo para comprobar que su apariencia seguía siendo la de siempre; pero, por un segundo, la imagen devuelta desdibujó toda expresión de su rostro. Parecía más alta y había algo en su cara que la descolocó. Existía algo en aquella nueva palidez que borraba la lucidez que su rostro solía reflejar y, en tan solo un instante, un recuerdo brotó a la superficie de su memoria, dejándola pasmada.

Recordó un día de su infancia, cuando esperaba junto a su madre en la fila de un supermercado. Mientras la mujer conversaba distraídamente con la cajera, un hombre pálido y extraño se inclinó hacia ella. Vestía de negro y sus dedos eran demasiado largos, casi rígidos. Sin decir nada más, le extendió una pequeña fotografía.

—Para ti —susurró—. Es tu ángel.

Ella tomó la imagen con timidez, y cuando volvió a alzar la vista, el hombre ya no estaba. La fotografía era horrible. Borrosa, oscura, como arrancada de una vieja historia de terror de internet. Mostraba una figura alta e inmóvil entre los árboles y una niña que no terminaba de parecerse a ella.

Entonces comprendió algo que la hizo retroceder frente al espejo. No lo había descubierto años después en internet. Él la había encontrado primero.

Esa noche, se conectó con sus amigos para jugar otra vez. Durante las dos primeras partidas no le tocó ser Slenderman, lo cual la alivió. Al llegar a la tercera, aún mantenía la esperanza de que todo volviera a la normalidad, pero algo extraño ocurrió.

Hubo una especie de glitch: la pantalla se apagó y encendió varias veces. Cuando la imagen regresó, todos se encontraban dentro del bosque, aunque ninguno aparecía asociado al rol de Slenderman.

Los jugadores comenzaron a escribir confundidos en el chat.

—¿Quién es Slenderman?

—No aparece el nombre de nadie.

Ella intentó responder. Pero descubrió que el teclado ya no estaba debajo de sus manos.

Todos los jugadores abandonaron el juego. Todos excepto uno. Aún hoy, algunas madrugadas, un usuario sin foto ni nombre continúa conectado dentro de Slenderman Multiplayer.


Nunca escribe. Solo espera en el bosque.

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