El mejor regalo, por Diana Fajardo.
El mejor regalo
Diana Fajardo
Una luz lejana se aproximaba,
y a medida que se acercaba, conseguí
contemplarlo todo.
Pero… inesperadamente, ella se elevó
hacia el cielo.
La observé perderse poco a poco, hasta
desvanecerse. Entonces bajé la mirada y
no tuve otra opción que seguir.
Todo volvía a tornarse de blanco a gris.
De repente, sentí que, desde mi tórax, una
pequeña luz comenzaba a crecer cada
vez más en mí, cubriéndome por
completo, formando una especie de
escudo que surgía de mi ser.
Y entonces, me elevé yo también…

Comentarios
Publicar un comentario
Que tu comentario sume