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Mostrando entradas de abril, 2026

Poesía y Lógica: Un insólito amor. / Por Sebastián Walch Abete

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¿Poesía y Lógica? La exploración de cómo entre diferentes disciplinas del conocimiento se revelan inesperadas y profundas conexiones suele sorprendernos. Recientemente, mientras leía sobre Edgar Allan Poe, me sorprendió descubrir una intriga inesperada por las complejidades de su obra, y “Eureka” en particular. Este interés me llevó a adentrarme en sus libros, donde no solo aprecié la maestría poética de Poe, sino que, con sorpresa, encontré resonancias entre su pensamiento y las ideas filosóficas de Ludwig Wittgenstein. Lo sorprendente es que, aunque estos dos grandes pensadores provienen de tradiciones completamente diferentes —la lírica y la analítica—, ambos abordan cuestiones fundamentales sobre la naturaleza de la realidad, el lenguaje y la experiencia humana. A través de este análisis, busco desentrañar las tensiones y sorprendentes conexiones que emergen de sus obras, explorando cómo la imaginación poética de Poe puede dialogar con la rigurosidad lógica de Wittgenstein. Este es...

Era la luz, Fernando Gutiérrez Almeira

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Era la luz Fernando Gutiérrez Almeira En esa tarde cenicienta, entre paredes opacas, sintió todo el peso de lo vivido, la pena de haber recorrido miles de días con un solo cuerpo cada vez más desgastado. La memoria tenía ya, en su cabeza, enredos de amaneceres y atardeceres, rostros que a duras penas tenían nombres, nombres que no evocaban rostros, ausencias dolorosas donde antes había sonrisas, días que con su rutina se confundían en una masa amorfa de tiempo indiferenciado e insensible. Quería recordar, es cierto, pero también quería olvidar, olvidar para siempre, descansar de los recuerdos. Le parecía clara la sensación de no estar a medias, pues una parte de su alma se había ido con los otros, con los que alguna vez habían sido una dimensión inevitable de su propia vida. Cierto que los postreros, los que vinieron después, aún atestiguaban su existencia, mas esa certidumbre no alcanzaba, pues ellos no miraban hacia el lugar sombrío en el que ahora estaba sentado sino hacia un fut...

El paso del tiempo, María Julia Lemes

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El paso del tiempo                       María Julia Lemes      El hombre llegaba siempre a la misma hora. No porque tuviera algo que hacer, sino porque ya no le quedaban muchas cosas para cambiar. La rutina, con los años, se le había vuelto una forma de sostenerse, un hilo fino, pero suficiente.      La plaza lo recibía sin entusiasmo, siempre igual, rutinaria, sin expectativas. Los árboles creciendo a su ritmo, cambiando según las estaciones, indiferentes. Los bancos estaban donde siempre, como si el tiempo no los rozara. Él, en cambio, sí había sido tocado; se había ido desgastando.      Se sentó en su lugar de siempre sin prestar demasiada atención, eso creyó. Tardó unos segundos en advertirlo. No fue una imagen, ni un sonido; más bien fue una incomodidad, una leve fricción, algo que dentro suyo no terminaba de acomodarse.      Miró el banco con detenimi...

Si pudiera ser un animal, sería una tortuga, María Julia Lemes

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Si pudiera ser un animal, sería una tortuga María Julia Lemes      Soy la que lleva el tiempo a cuestas. Miro despacio. No porque no pueda mirar rápido, sino porque aprendí que lo importante no huye. Mis ojos no buscan, no persiguen, reciben. La luz llega, se posa, y yo la dejo quedarse el tiempo necesario para entenderla. Así es como el mundo se vuelve claro: no por rapidez, sino por permanencia.      No soy solo ojos. Soy piel que escucha. Siento en el suelo lo que aún no ha llegado. Una vibración leve, un paso, una caída, una intención, todo me habla antes que el sonido. La tierra me cuenta secretos que el aire todavía no pronuncia. Lo sonoro… es un eco distante para mí. No me gobierna. Prefiero lo que tiembla por debajo, lo que no necesita hacer ruido para existir.      Y el olor… ah, el olor es memoria, no lo huelo como novedad, lo huelo como historia. Cada aroma es algo que ya fue, que insiste en quedarse. La humedad, las hojas, el agua...

El Clon Indebido, por Fernando Gutiérrez Almeira

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El Clon Indebido Fernando Gutiérrez Almeira      Éramos diversos, con esa diversidad que otorga la naturaleza en su infinita generosidad. Bajo un cielo que mudaba de tono con cada estación, nuestros cabellos variaban sus tonalidades, nuestras huellas se imprimían de manera distinta en la tierra húmeda, y nuestras maneras de mirar cruzaban el aire como rayos de luz en aguas de distinta profundidad. No teníamos conciencia de esa riqueza que disfrutábamos hasta que él surgió, irreverente, atrevido, decidido a imponer su homogeneidad.      Nadie supo cuándo sucedió su primer nacimiento. La memoria no había dejado senderos por los que regresar tan lejos. Los ancianos siempre habían prestado más atención a los adultos que a los niños; por eso, cuando intentamos recordar, no quedó memoria de aquel día. Además, los niños pequeños suelen parecerse demasiado entre sí, con sus caras redondas y sus brazos cortos. Recordar figuras insulsas es lo más difícil, ya que la a...

La mujer de la torre, Jazmín Villarino (Nollaig Murray)

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La mujer de la torre Te acercas a esa ventana pequeña y cuadrada, abres los postigos de madera oscura y antigua como el tiempo. Sientes la vida en la piel y la bocanada de aire fresco te llena los pulmones ... La luz del sol te da de pleno, deslumbrante, y todo se vuelve blanco... Oyes un crispido que va subiendo desde tus manos y te abre en un crujir el pecho. Sin poder contenerte abres los brazos hacia afuera de la ventana; los ves transformarse en dos alas negras y brillantes. Largas y afiladas plumas, tan grandes que no cabes ya en la ventana, el mismo peso te impulsa al vacío... Estás volando, toda extensión de alas, sabiduría antigua de planear en el aire, canto de águila, que no llora, no se queja, ya no teme... Sobrevuelas el mar, se tiñen las olas a una velocidad que parece intermitente, las tonalidades cambian de amaneceres a soles ardientes de mediodía, tardes, noches estrelladas... Sobrevuelas montañas, hielos eternos, más y más alto, llegas al sol... Y cruzas los planos, e...

Comienzos, por Diana Fajardo

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  COMIENZOS                                                                       Diana Fajardo Me permito reír, también llorar, a veces caer y volver a intentar. Si me hacen dudar, tengo mil motivos para seguir.   Cada momento, una oportunidad de ser y crecer: una forma de descubrirme, de no rendirme.   Seguir y persistir, hasta cumplir mis sueños; porque de mi vida, nadie más que yo es el dueño.   Porque ahora es un nuevo comienzo, donde todo esfuerzo marca un sendero de esperanza.   Voy por la vida enfrentando desafíos, con perseverancia y confianza.

La Confesión, Lebun Criptofer

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La Confesión Lebun Criptofer   «Si alguien derramara la sangre de un ser humano, otro ser humano derramará la suya, porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios» — Génesis 9:6, Nueva Versión Internacional (NVI)        Disculpen la hora, queridos. Sí, Pablo, son las tres de la madrugada. Perdónenme, pero ya no aguanto. No puedo dormir, hace años que vengo soñando con lo mismo. Que me persiguen, que intento escapar, que me escondo, pero me encuentran, siempre me encuentran, y cuando lo hacen me entierran una tijera en el pecho, en el corazón. Entonces despierto, a veces ahogándome en saliva, otras en sangre. Despierto siempre a esta hora, ardiendo de fiebre, todo sudado y con el corazón golpeándome las costillas. Ya no aguanto, estoy aterrado. ¿Qué más debo hacer? No, Matías, no hay médico que me salve. Ustedes no lo saben, pero se los debo, se los debo a ustedes y a Dios. Mi única salvación es el perdón. ¡Necesito confesar!      ¿Recu...

La forma original, por Sol Rey

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La forma original Sol Rey Tras un largo viaje en el carro que avanzaba lentamente por las calles de tierra apisonada, el cansancio de tantos años lejos de su hogar le pesaba en la espalda como una piedra. Lin Yu, que significa bosque y jade, continuó el resto del camino con su hermano Shen, quien lo había esperado con su caballo favorito. Mu estaba algo viejo, pero había aguardado lo suficiente para volver a ver a su primer amigo. En el trayecto de regreso, Shen no detuvo su verborrea: le preguntaba a su hermano qué lugares nuevos había conocido en aquel viaje, qué sorpresas había encontrado.        —¿Qué viste allí?         Lin Yu continuó mirando al suelo, cabizbajo y en silencio. Hacía meses que había perdido la costumbre de hablar y, por más que lo intentara, no lograba poner en palabras los recuerdos que se proyectaban en la sala de su memoria. Revivió el día de un arrasamiento, y el aroma del humo intoxicante, provenien...

El cuarto hombre era un ángel, Jazmín Villarino (Nollaig Murray)

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 El cuarto hombre era un ángel Jazmin Villarino En memoria de mi amigo Sergio Y el cuarto hombre se parecía a dios. Daniel 3:24-25 Los cuatro estaban sentados alrededor del fuego. En la oscuridad del universo ellos brillaban. En un pequeño planeta, cuatro hombres en un terreno baldío se calentaban alrededor de un fuego encendido. No se conocían. … He sido atraído hasta aquí, algo hay en ellos, algo que he estado esperando hace eras de luz… No es ese fuego, no es la belleza de las chispas ni la luz que sale del que está sentado a mi izquierda, está enamorado… No es la pena del de mi derecha por la muerte del hijo, que lo limpia de toda pequeñez del mundo. Tal vez el de enfrente, tan duro por fuera, ha estado en la cárcel, ha sido asesino y despiadado, pero su alma está limpia, ¿qué le habrá pasado? Esperaré a conocerlos, si dijeran algo… Pero solo hay silencio. … SERGIO Caminaba a paso firme, sin apuro. Era de estatura pequeña y frágil, de mirada perspicaz, tod...