Si pudiera ser un animal, sería una tortuga, María Julia Lemes

Si pudiera ser un animal, sería una tortuga



María Julia Lemes

    Soy la que lleva el tiempo a cuestas. Miro despacio. No porque no pueda mirar rápido, sino porque aprendí que lo importante no huye. Mis ojos no buscan, no persiguen, reciben. La luz llega, se posa, y yo la dejo quedarse el tiempo necesario para entenderla. Así es como el mundo se vuelve claro: no por rapidez, sino por permanencia.

    No soy solo ojos. Soy piel que escucha. Siento en el suelo lo que aún no ha llegado. Una vibración leve, un paso, una caída, una intención, todo me habla antes que el sonido. La tierra me cuenta secretos que el aire todavía no pronuncia. Lo sonoro… es un eco distante para mí. No me gobierna. Prefiero lo que tiembla por debajo, lo que no necesita hacer ruido para existir.

    Y el olor… ah, el olor es memoria, no lo huelo como novedad, lo huelo como historia. Cada aroma es algo que ya fue, que insiste en quedarse. La humedad, las hojas, el agua… todos tienen capas, como yo.

    No necesito de la sospecha Yo no dudo del mundo: lo dejo revelarse, aunque sí conozco la cautela. Mi cuerpo se recoge cuando algo no encaja. No pienso en el “peligro”: me vuelvo caparazón.

    Hay días en que el sol tarda en calentar, y el agua está demasiado quieta, y el mundo parece haber olvidado moverse conmigo, entonces me detengo más de lo habitual, es un sentimiento extraño quizás eso sea la tristeza o lo más cercano a ese sentimiento

    No construyo futuros. No necesito inventar lo que aún no llega pir lo tanto no pierdo tiempo en imaginar. Mi vida es suficientemente larga como para saber que a su debido tiempo todo termina apareciendo. ¿Esperar?, sí, siempre! Pero no con ansiedad, espero como esperan las piedras y los árboles: estando.

    He visto más de lo que puedo contar. No porque recuerde cada cosa, sino porque todo se ha ido quedando en mí, como capas invisibles sobre mi caparazón. No cargo historias en la cabeza, las llevo en el cuerpo. Por eso avanzo lento. No es torpeza. Es respeto. El mundo no es algo que se atraviesa, es algo que se habita. Y yo... he elegido habitarlo todo!

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