El paisaje detrás de tu mirada, por Sylvette Yvonne

Dicen que el mundo se conoce a través de los viajes, pero yo he descubierto que no necesito moverme de sitio para perderme en el horizonte más vasto. Siempre he creido que tengo alma de visitas: soy una observadora incansable de la belleza, una recolectora de instantes que solo cobran sentido cuando se detienen ante algo extraordinario.

Y lo extraordinario, para mí, tiene el color de tus ojos.

No son simplemente verdes; son de un verde esmeralda profundo, casi místico, que parece guardar la memoria de los bosques antiguos y la calma de las aguas que nadie ha osado perturbar. Mirarte no es solo un acto de visión, es un acto de contemplación filosófica. Me pregunto qué luz interna debe arder en ti para que tus ojos brillen con esa intensidad de gema, con esa claridad que parece desnudarte el alma mientras, sin querer, terminas por habitar la mía.

Mi alma de visitas ha encontrado en tu mirada su paisaje favorito. Podría pasar una vida entera descifrando los destellos de tu iris, perdiéndome en esa geografía de esmeralda donde el tiempo se detiene y el ruido del mundo se apaga. Eres mi recordatorio constante de que la belleza no es algo que se busca, sino algo en lo que uno se reconoce.

Gracias por ser el refugio donde mi mirada finalmente decide echar raíces.


- Sylvette Yvonne

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